Fragmentos de historia

Fragmentos de “En El Fondo” de Jaume P. Sayrach, fundador de la parroquia Sant Joan Baptista en el barrio El Fondo.

El barrio era un espacio caótico que se iba llenando de casas. El terreno no estaba urbanizado. A mediado de los años sesenta había aún una gran cantidada de solares sin edficar, algunos cerrados con tabiques de ladrillo, pero la mayoría conservaba la rusticidad de un terrero otrora agrícola, abandonado a un proceso de suburbialización. El Fondo era un descampado en el que se perfilaban las calles y en el que abundaban las casas pequeñas construidas por los mismos moradores, casitas de factura pobre, de una o dos plantas, muchas de ellas sin rebozar.


La mayor parte de los vecinos procedía del sur de España, particularmente de Andalucía. Eran familias del campesinado pobre que hallaron en la emigración una puerta para escapar de la pobreza y conseguir un futuro mejor. En breve lapso de tiempo pasaron del campesinado al proletariado (…) siempre he pensado que la emigración es la gran epopeya de la Catalunya moderna.

El Fondo ocupaba las dos vertientes de la hondonada recorrida longitudinalmente por la calle Verdaguer, entonces una riera agónica que cuando llovía recuperaba el caracter fluvial y se convertía en una barrera que aislaba ambas orillas. La ladera cercana a Badalona estaba llena de casitas, y en ciertos sitios, como las calles San Pascual y Pirineos, de barracas en intrinado desorden. El barrio fue haciéndose sin planificación. Se mantuvieron los desniveles originales y las calles se sobrepusieron a los caminos prexistentes, conservando las mismas pendientes, tan exageradamente pronunciadas. En muchas viviendas no había agua corriente, lo vecinos se abastecían de las fuentes públicas. Tampoco había cloacas. En el Fondo Alto las aguas sucias discurrían pendiente abajo, por el medio de lo que debía ser la calzada. De noche la oscuridad era grande.

En cambio, los bares abundaron desde el prmer momento. No se encontraba ninguna calle sin su bar, o hasta sus dos y tres bares. En un barrio en el que las viviendas eran pequeñas, el bar era la sala de estar y el lugar de encuentro de los hombres.

Al barrio llegaba una línea de autobuses de una frecuencia irregular y muy espaciada. Contaba con una sola escuela nacional.

Muchos tildaron al barrio de “ciudad sin ley”. Se decía que lo rateros y gamberros, cuando los echaban de Barcelona, venían al barrio el Fondo. Esta fama se acrecentó anormemente cuando la banda de los Correas hizo del Fondo su espacio de actuación; lo componía un grupo de rapaces muy jóvenes, en el que tambien había algunas muchachas Por su volencia tenían amedrentados a los vecinos.

Pero el origen primero del barrio nada tenía que ver con la situación suburbial descrita. El Fondo nació a raíz de la inmigración provocada por la Exposición Universal de Barcelona del año 1929, y por las obras del metro. Cuando llegué aún se podían ver las modestas casitas construida por los primeros vecinos, en su mayoría oriundos de Murcia y de Aragón (…) Me di cuenta de que la llegada masiva de inmigrantes del sur les había desconcertado, y de que la vivieron como una invasion. Asistían, atónitos, al hundimiento del mundo tranquilo y romántico que habían contruido con mucha illusion y trabajo, cuarenta años antes (…) La inmigración de los años cincuenta-sesenta careció de esta aureola romántica, la gente vino atriada simplemente por las posibilidades de encontrar trabajo en el cinturón industrial de Barcelona. Buscando un lugar donde instalarse, ocupó los descampados que halló más cerca de la capital. El señuelo que los trajo no era otro que el trabajo.

Estos nuevos vecinos pronto se convirtieron en el grupo mayoritario del barrio. Los “catalanes” quedaron ocultados y el Fondo se convirtió en un barrio andaluz.

 

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