La inmigración china en España: entrevista con Gladys Nieto

Entrevista con Gladys Nieto, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid e investigadora de su Centro de Estudios de Asia Oriental, que ha publicado recientemente La inmigración china en España. Una comunidad ligada a su nación (Libros de la Catarata). En una entrevista para Iberchina, Gladys Nieto comenta algunos aspectos destacados de la inmigración china enEspaña.

– ¿Se integran bien los inmigrantes chinos en España?

Para responder a esta pregunta, sería importante aclarar lo que presuponemos bajo el concepto de integración. Si se trata de la incorporación administrativa y/o laboral de esta población al Estado español y su mercado laboral, el colectivo cuenta con más de 100.000 personas regularizadas, la gran mayoría dedicada a pequeños y medianos emprendimientos comerciales, lo que podría considerarse una integración plena y exitosa.

Ahora bien, si por integración se concibe la interrelación entre los miembros de este grupo con la población española, puede que esa relación tan sólo se limite a contactos superficiales, siendo el referente más significativo para estos inmigrantes las relaciones entre sus propios paisanos.

No obstante, esto es una generalidad y hay que considerar las múltiples variaciones entre la población china y el grado de proximidad que algunos individuos pueden establecer con las personas de este país.
- ¿Cuáles serían los principales obstáculos para su integración?

El principal obstáculo muy probablemente sea el tipo de organización sociolaboral del colectivo donde el trabajo y el ocio transcurre íntegramente entre personas que hablan la lengua china o sus propios dialectos.

– Un estereotipo bastante generalizado es que los chinos viven en España muy aislados del resto de la sociedad, relacionándose básicamente entre ellos. ¿Es cierto?

Relativamente cierto. La inmensa proporción de este colectivo inmigrante desarrolla sus actividades en términos de su propia economía étnica, por lo que tanto empleadores como empleados son chinos.

A ello se suma que los empleados en ocasiones viven juntos alquilando un piso provisto por el empleador. De allí que su vida cotidiana se circunscriba a los intercambios con sus propios compatriotas.

Como he mencionado antes, hay excepciones y esta situación que describo es, en cierta medida, una generalización.

– ¿Qué grado de interactividad existe entre la comunidad china y el resto de la sociedad, a través de aspectos como la amistad, el matrimonio, la participación en actividades sociales, culturales, deportivas, etc.?

Es difícil precisar qué niveles de interacción pueden tener estos inmigrantes con personas no chinas en aspectos como la amistad. Muchos de los inmigrantes chinos que conozco, son gente amigable y establecen lazos (de mayor o menor cercanía) con aquellos que no son chinos.

Los matrimonios mixtos no son muy comunes, pero de hecho los hay. En cuanto a las actividades deportivas y sociales, algunos inmigrantes chinos las comparten con personas no chinas. Aunque en torno a la participación en actividades culturales, éstas se organizan con motivo de las festividades en el país de origen, por ello se desarrollan entre paisanos.

– ¿Se detectan diferencias apreciables de comportamiento e integración en los chinos de segunda generación, los que ya han nacido en España?

Suele haber diferencias entre la primera y segunda generación de inmigrantes. Una de ellas es el desempeño en la lengua española que tiene la segunda generación, y los usos aprendidos en nuestra sociedad. Los hijos de estos inmigrantes hablan fluidamente el español y pueden ser considerados chavales y chavalas españolas con realidades similares.

Es interesante la situación de la segunda generación, que, a pesar de tener la posibilidad de acceso a la universidad y convertirse en profesional, en ocasiones mantiene el proyecto familiar ya establecido. Me refiero a que muchos hijos de inmigrantes chinos estudian carreras como Económicas o Empresariales para dedicarse posteriormente a los negocios familiares, no buscando vías de apertura a otro tipo de profesiones.

– Otro estereotipo es el de las mafias chinas. ¿Son tan importantes en la comunidad china como a veces se dice? ¿Qué tipo de actividades desarrollan?

Se suele hablar de mafias chinas para referirse a grupos organizados que establecen pactos de hermanamiento y que se dedican a actividades criminales (tráfico ilegal de personas, secuestros, extorsiones, tráfico de drogas, proxenetismo, etc.).

Desde mi investigación yo no tengo elementos para afirmar o negar la existencia de tal forma de organización. Desde mi punto de vista, lo que suele denominarse “mafias chinas” en nuestro medio, es cualquier tipo de actitud corporativa que pueda denotar este colectivo. Actitudes que son bastante corrientes cuando sus intereses se ven amenazados.

Por ello, es preciso reconocer lo que se define como “mafia”. En esta colectividad efectivamente existen “cabezas de serpiente” (shetou) que son individuos que han rentabilizado las posibilidades económicas que brinda la globalización de la emigración internacional para cobrar por servicios que antes se proveían de manera gratuita gracias a las redes de amistad entre estos inmigrantes.

Los cabezas de serpiente, quienes tienen una serie de contactos en los lugares de origen y en varios países europeos, organizan el traslado de inmigrantes chinos a los países de destino.

Si los inmigrantes pagan el traslado antes o después de llegar a Europa, quedan libres de vinculación con sus cabezas de serpiente, pero pueden también pagar su billete a través del trabajo que ejerzan durante años en el país de destino para saldar su deuda.

Las regiones de emigración que generalmente utilizaban este sistema eran Fujian y Wenzhou (provincia de Zhejiang). Sin embargo, actualmente Qingtian, en esta última provincia, también lo usa así como una población china reciente que está arribando desde la región del noreste (Heilongjiang, Liaoning y Jilin).

– ¿Hasta qué punto los inmigrantes chinos mantienen una relación estrecha con su país de origen, China? ¿Es cierto que muchos inmigrantes, a pesar de llevar en España muchos años y tener nacionalidad española, se siguen considerando mucho más chinos que españoles?

La relación de los inmigrantes chinos con su país de origen se mantiene siempre. No es extraño que estos inmigrantes, aún habiendo adquirido la nacionalidad se consideren chinos. Ello tiene que ver con que los lazos con el origen nunca se cortan.

Las familias chinas que nosotros encontramos en España constituyen uno de los sujetos que garantizan la reproducción social de familias transnacionales, que incluyen a otros agentes que han quedado en el pueblo natal. El proyecto migratorio de muchas familias chinas, de ganar y ahorrar dinero, se destina a arreglar la casa familiar, ayudar a sus parientes y enviar lo necesario para las personas dependientes que permanecen en el pueblo natal. Es moneda corriente al interior de la colectividad que muchos recién nacidos sean enviados al pueblo natal para que las/los abuelas/abuelos cuiden de ellos y cuando pasen varios años sean enviados a España.

No se puede entender esta inmigración sin la vinculación que tienen los distintos agentes situados en diferentes puntos del planeta quienes contribuyen con su trabajo y su cuidado a la continuidad y la buena fortuna de la familia transnacional.

- ¿Favorece el gobierno de Pekín el que las comunidad china en España se siga sintiendo “china”, y conserve sus vínculos y su “patriotismo” chino? ¿Existe una intervención importante de la embajada china en España entre las comunidades chinas?

Lo que favorece el gobierno de Pekín es una especie de diplomacia económica que considera a los chinos de ultramar el motor de la modernización y el desarrollo económico en ciertas regiones de origen. En tal sentido, los funcionarios locales realizan actividades y otorgan una serie de privilegios a los líderes de ultramar para que éstos puedan brindar donaciones y establecer inversiones en sus propias zonas de origen.

El amor a la patria es parte de esta diplomacia económica, por lo cual hay un fomento por parte del gobierno de las obligaciones que los chinos de ultramar tendrían con su país. En tal sentido, las embajadas tienen una participación e intervención significativa en las comunidades chinas, incluso en la de nuestro país.

No obstante, la influencia que el patriotismo promovido por el Estado tiene entre las colectividades chinas en el mundo es variable, dependiendo del grado de adhesión que muestren los líderes comunitarios hacia el país de origen.

- A la luz de su experiencia con la comunidad china de España, ¿cuál es su opinión sobre el multiculturalismo, objeto de tanto debate en Europa en los últimos tiempos?

Considero que actualmente hay una tendencia a definir cualquier problemática social, e incluso a explicar las desigualdades económicas y políticas a través de variables de orden cultural, convirtiendo a la cultura en la clave omnipresente para definir el mundo social.

En torno a la inmigración extranjera, el hecho de resaltar la diferencia de los aspectos étnicos o nacionales de los extranjeros no hace más que transformar simbólicamente a esta población en un “Otro cultural” al que se le ubica en una esfera externa a aquella de la población autóctona.

Si de hecho hay interés en las Administraciones Públicas en integrar a los inmigrantes extranjeros, mi postura es que ésta incorporación pasa por el otorgamiento de derechos y no por el refuerzo de la diferencia cultural.


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