EL RETO DE LOS CIEN BARRIOS

EL RETO DE LOS CIEN BARRIOS.
Oriol Nel·lo, Secretario de Planificación Territorial, Generalitat de Catalunya.

El ayuntamiento de Manresa acaba de presentar el proyecto para una pasarela
de viandantes. Un puente de unas decenas de metros de longitud destinado
salvar el barranco que tradicionalmente ha separado el barrio obrero y
industrial de Escodines -donde se acumulan severos problemas urbanísticos y
sociales- del centro histórico, simbólico y administrativo de la ciudad. El
proyecto es sólo uno más de los trabajos financiados a través de la Ley de
Barrios que desde hace dos años se están llevando a cabo, con gran éxito, en la
capital del Bages. Ahora bien, esta humilde pasarela peatonal, que podría
parecer una obra menor, resume a la perfección el espíritu que ha animado la
concepción y la aplicación de esta ley: romper barreras urbanas, evitar fracturas
sociales, hacer de la periferia centro.

Con cerca de un millón de inmigrantes llegados en los últimos ocho años, con
buena parte de los ciudadanos –jóvenes y no tan jóvenes- padeciendo graves
dificultades para acceder a la vivienda, en Cataluña, como en tantos otros países
europeos, los riesgos de la segregación social se acrecientan cada día. Son pues
absolutamente necesarios nuevos instrumentos para hacer frente a este
fenómeno y a sus penosos corolarios: la concentración de la problemática social
en algunos barrios, la consiguiente degradación urbanística, la estigmatización
de quienes en ellos residen y la ruptura de la cohesión de la ciudad.
El instrumento con el que la Generaltiat ha tratado, a lo largo de la presente
legislatura, de dar respuesta a estos retos ha sido la Ley de Barrios. Es pronto
todavía para hacer balance de su aplicación. Pero se pueden constatar algunos
hechos: son ya 46 los barrios en los que se están acometiendo operaciones de
rehabilitación integral en el marco del programa. Barrios de toda Cataluña, con
una población total que supera los 800.000 habitantes: del centro de Tortosa a
la Marca de l’Ham de Figueres, de la Solsona amurallada a Can Anglada de
Terrassa o al Poblesec de Barcelona. La inversión comprometida ronda los 600
M€, aportados en partes iguales por la Generalitat y los respectivos
ayuntamientos. A inicios del año 2007, con la cuarta convocatoria del programa,
se habrán comprometido ya 800 M€.
Es interesante detenerse un momento a considerar esta cifra que, por su
volumen, puede resultar difícil de evaluar. Situémosla pues en su contexto a
través de tres ejemplos. Primero: el presidente Lula da Silva, en Brasil, acaba de
anunciar un plan de vivienda concebido para dar un vuelco decisivo a las
condiciones residenciales en aquel inmenso país; inversión directa por parte del
Estado: 390 M€. Segundo: cuando, en noviembre del año pasado las banlieues
de las ciudades francesas fueron sacudidas por un formidable estallido social, el
presidente de la Comisión, Durao Barroso, dijo que la Unión Europea debía
hacer un esfuerzo extraordinario para socorrer la República Francesa y ayudarla
a resolver los problemas de estos barrios; aportación extraordinaria: 50 M€.
Tercer ejemplo: la Unión dispone de un importante línea de ayudas para
promover la rehabilitación urbana en los 25 países miembros, el llamado
programa URBAN; reserva total de recursos en los presupuestos comunitarios:
750 M€.
Hete aquí: la administración catalana -la Generalitat y los ayuntamientos- están
invirtiendo en la rehabilitación de nuestros barrios más que lo que la UE destina
en este campo a los 25 países que la componen. Es esto demasiado? En modo
alguno. Resulta apenas el mínimo imprescindible para evitar que pudiéramos
acabar teniendo un país a dos velocidades: una Cataluña con un crecimiento
económico que dobla la media europea, con un aeropuerto transoceánico y uno
de los primeros puertos del Mediterráneo, en la que, sin embargo, barrios
enteros corrieran el riesgo de hundirse en la degradación.
Más aún, en la próxima legislatura habrá que proseguir e incrementar, si cabe,
este esfuerzo. Tenemos hoy 46 barrios en proceso de rehabilitación. No son
bastantes: Viladecans, Súria, Sant Vicenç dels Horts, Vilafranca del Penedès,
Sant Adrià del Besòs, el Vendrell y muchos otros piden, con toda legitimidad,
ayudas para sus proyectos. Por ello, en los próximos cuatro años, la Generalitat
deberá extender las ayudas por lo menos a otras 50 localidades, hasta
incorporar un total de 100 barrios en el programa. Impulsar la rehabilitación y
la equidad en los cien barrios donde que Cataluña se juega su cohesión social y
su futuro. Este debe ser ahora el objetivo.
Acabemos. Algunos afirman, interesadamente, que ésta ha sido una legislatura
perdida. Falso: es la legislatura del nuevo Estatuto y de la consolidación de la
alternancia política en Cataluña. Pero ha sido también la legislatura de la
pasarela de Escodines en Manresa, de la rehabilitación de la antigua fábrica
Coma-Cros en Salt, del centro cívico del barri de l’Erm en Manlleu, del parque
de la Marquesa en la Torrassa-Collblanc, de las nuevas fachadas de los bloques
Ruiz de Alda en Lleida, del paseo de Circunvalación de Santa Coloma y
Badalona, del centro de recursos Ton i Guida en Roquetes… Perdida?
Pregúntenselo a los vecinos. Y en los próximos cuatro años debemos llegar a
cien.
Fuente: www.iceta.org/on160706.pdf


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