Artículo de Domènec

Artículo publicado en CULTURAS La Vanguandia Junio de 2007

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Arquitecturas efímeras
Shlomit Bonah Sukkah

“En cabañas habitaréis por siete días; todo aquel que sea del linaje de Israel habitará en las cabañas, para que vuestras generaciones venideras sepan que en cabañas hice Yo habitar a los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto, Yo soy el Señor, vuestro Dios” (Levítico 23:42-43). Sukkot
DOMÈNEC
La Fiesta de los Tabernáculos. El Sukkot toma su nombre de las chozas construidas para la cosecha adornadas con frutas y flores, que recuerdan a las tiendas que habitaron los israelitas en su peregrinar por el desierto, tras el éxodo de Egipto. La palabra hebrea para tabernáculo es sukkah, que significa tienda, choza, cubierta, pabellón o carpa. La sukkah es una habitación temporal y según la tradición judía debe recordarnos que no somos más que extranjeros y peregrinos en la tierra. Según el Levítico, Dios ordena al pueblo judío que construya tiendas y que haga de ellas su casa: comer, invitar a los vecinos y forasteros e incluso dormir en ellas.

La sukkah ha de estar construida con materiales humildes y cubierta con un techo de vegetación, cañas u hojas de palmera, que permitan ver el cielo y las estrellas a través de ella.
Durante esa semana, Jerusalén se llena de cabañas –en calles, plazas, balcones, terrazas, tejados– transformando radicalmente todo el paisaje urbano. Unfenómeno muy interesante es cómo esta arquitectura efímera, sólo concebida y construida para una semana al año, ha transformado el diseño de la arquitectura permanente.Enlos barrios del noroeste de Jerusalén, habitados por las comunidades más religiosas, los balcones de los nuevos edificios de viviendas adoptan medidas y disposiciones no habituales para poder acoger la sukkah en ellos; éstos son mucho más grandes y se ubican de forma intercalada para evitar que los unos cubran a los otros impidiendo ver el cielo a través de los tejados vegetales.
Enlos viejos barrioscomoMeaShearim los habitantes han construido grandes andamios permanentes, estructuras metálicas claramente desproporcionadas sin ningún uso durante 51 semanas, prótesis urbanas para una semana al año. Se construyen también cobertizos o grandes estantes debajo de los balcones para almacenar la sukkah desmontada.
En los asentamientos construidos en Jerusalén Este, al otro lado de la línea verde, los edificios de viviendas se diseñan deforma escalonada permitiendoque cada planta disponga de una terraza adecuada para la construcción de la sukkah.
Antes del Sukkot, se celebra el Yom Kippur: durante 24 horas en el país se detiene toda actividad; no se puede comer, circular, encender la luz; cualquier acción que active algo es rechazada. Inmediatamente después empiezan los preparativos de la fiesta del Sukkot. Sólo hay cuatro días para construir la sukkah, decorarla, hacer las compras del etrog (limón),
hadas (mirto) lulav (hoja de palma), arava ( sauce) y todo esto requiere mucho, muchísimo tiempo de dedicación si se quiere hacer bien. El viernes cuando se ponga el sol todo debe estar terminado, la cena del Shabath tiene que hacerse ya dentro de la cabaña. Aquíempiezan siete díasmuyimportantes para el judaísmo, y una de las fiestas más espectaculares de Israel. Las calles, los tejados y balcones del país se llenan de cabañas, y en Jerusalén miles de judíos
se dirigen cada día hacia el Muro de las Lamentaciones al despuntar el sol para la oración. Son llamados a ella haciendo sonar los shofars (grandes cuernos de carnero). Sus movimientos y letanías repetitivas, sus cánticos, producen un gran espectáculo visual. Un amigo que vive en la ciudad vieja de Jerusalén me ofrece la posibilidad de dormir ensuapartamento.Unamagnífica propuesta, aunque un poco agotadora: desde aquel momento debí renunciar a una noche tranquila. La coincidencia en el tiempo del Ramadán y el Sukkot confiere este año a la ciudad un aspecto aún más alucinado si cabe. Entre el sueño y la pesadilla.
En la parte oeste de la ciudad, cabañas por todas partes, judíos ortodoxos con su peculiar vestimenta en todas sus variantes, colonos con sus fusiles de asalto, turistas judíos de todo el mundo que no quieren perderse la fiesta, niños de vacaciones escolares; centenares de visitantes cristianos –la mayoría evangelistas– llenos de fervor sionista desfilando por las calles con pancartas y haciendo entusiastas visitas turísticas a las colonias de los territorios ocupados de Cisjordania y, por supuesto, decenas de policías y soldados fusil en mano para protegernos a todos. Y mientras tanto en Jerusalén Este, el Ramadán, a simple vista, modifica de forma más superficial la ciudad; durante el día podría pasar inadvertido, pero al caer la noche todo cambia. Cuando se oye la llamada del muecín, las calles quedan desiertas, todo el mundo está en sus casas para comer en abundancia después de horas de ayuno. Al cabo de un rato las calles vuelven a estar llenas: barullo, petardos, niños riendo, y ríos de gente saliendo y entrando de la explanada de las mezquitas. Las luces con forma de media luna iluminan las estrechas calles de la ciudad vieja. A las cuatro de la mañana, un grupo de jóvenesmusulmanes inician unpasacalle bajo mi ventana, con tambores y gritos despiertan a todo el mundo. Avisan que queda poco tiempo para la última comida antes de la salida del sol; al cabo de un rato se oye la llamada del muecín: empieza el nuevo día, e, inmediatamente
después, los shofars vuelven a tronar debajo de la otra ventana, los cánticos de los creyentes judíos ya no cesarán hasta la noche. Se incorporan al ruido, de vez en cuando, las campanas del tercero en discordia. La sinfonía disonante se repite cada día.
El Sukkot nos induce a reflexionar sobre la relación compleja y problemática con el concepto de lugar, de casa y de hogar en Jerusalén y sus implicaciones ideológicas, religiosas y políticas. La sukkah es por definición una casa imposible, por eso puede adquirir un valor metafórico en un contexto caracterizado por graves problemas de vivienda y planificación urbana, y su uso comoparte de una estrategia política. La fiesta del Sukkot es la gran celebración de la vida en perpetuo viaje, pero este acontecimiento tiene paradójicamentecomoescenario la ciudad de Jerusalén: no en la ciudad soñada, sino en la Jerusalén real, hecha de piedrasmuypesadas, de cemento y de acero, construida por los años como un sistema de fortificaciones y de muros, donde cada palmo de tierra es motivo de conflicto.
Jerusalén es una ciudad en constante transformación; la rápida expansión de los asentamientos de colonos al este de la ciudad, poco a poco, inexorablemente, van cerrando el cerco y pronto será imposible una solución pactada. Mientras los colonos construyen efímeras moradas temporales en los sólidos balcones de sus casas de piedra, las excavadoras municipales derriban las casas ilegales de algunos palestinos, condenándolos a vivir en la intemperie (ver los informes de ICAHD, Israeli Committee Against House Demolitions, grupo israelí que se opone a la demolición de casas palestinas en los territorios ocupados). En Jerusalén cada casa es una barricada, cada carretera una trinchera, cada asentamiento un fortín, cada residente un resistente…. y en esta batalla, las armasson los planes urbanísticos los permisos de construcción. | ‘Shlomit Bonah Sukkah (Shlomit está construyendo una Sukkah)’ es el título de la más conocida de las canciones de Sukkot, de Naomi Dhemer.

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